Rusia es el país con la superficie más vasta del planeta, por lo que su presidente, Vladimir Putin, ha decidido delegar buena parte de la contención del coronavirus en los dirigentes regionales. 

 

Así, mientras en el Óblast de Leningrado se prohibía el movimiento de personas entre distritos y se confinaba a toda la ciudad de Murino, en Chechenia se declaraba el 30 de marzo un aislamiento total de las demás regiones de Rusia.

 

 El Óblast de Múrmansk, otro ejemplo, informaba el 15 de abril que se entregarían pulseras electrónicas a los enfermos potenciales para monitorear sus movimientos. Y en el Óblast de Moscú, al igual que en otros sujetos federales, se aprobó un subsidio de 19.500 rublos al mes (250 euros) a las personas desempleadas.

 

Algunas órdenes sí se han adoptado en el conjunto del país, como el cierre de centros de ocio, la cancelación de eventos a gran escala –como el 75 aniversario del Día de la Victoria sobre el fascismo– o la suspensión de las clases en colegios y universidades.

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