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    Evaluación del gobierno de López Obrador: legado y perspectivas

    Un análisis retrospectivo del sexenio 2018-2024, sus logros, pendientes y la percepción ciudadana sobre las transformaciones implementadas.

    Roberto Sánchez Mora

    Por Roberto Sánchez Mora

    17 de enero de 2026

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    Evaluación del gobierno de López Obrador: legado y perspectivas
    Imagen ilustrativa. México Pública / Archivo

    El sexenio de Andrés Manuel López Obrador (2018-2024) marcó un punto de inflexión en la historia política contemporánea de México. Con la promesa de una "Cuarta Transformación", el gobierno implementó cambios significativos en múltiples áreas de la vida nacional. Ahora, con la perspectiva que otorga el tiempo, resulta oportuno realizar un balance de ese período y sus implicaciones para el México actual.

    El contexto de llegada al poder

    La victoria electoral de 2018 fue histórica por múltiples razones. Por primera vez, un candidato de izquierda alcanzaba la presidencia con más del 53% de los votos, obteniendo además mayoría legislativa. Este mandato contundente reflejaba el hartazgo ciudadano con la corrupción, la inseguridad y la desigualdad acumuladas durante décadas.

    El nuevo gobierno llegó con un diagnóstico claro: el modelo neoliberal había fracasado en generar bienestar para las mayorías. La propuesta era un cambio de régimen, no solo de gobierno, que pusiera al centro la austeridad republicana, el combate a la corrupción y la atención prioritaria a los más pobres.

    Políticas sociales: los programas insignia

    Una de las transformaciones más visibles fue la expansión de los programas de transferencias directas. La Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores duplicó su cobertura y monto. Las Becas para el Bienestar Benito Juárez alcanzaron a millones de estudiantes de todos los niveles. Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro buscaron generar empleo y arraigo en comunidades rurales y entre la juventud.

    Estos programas representaron una reorientación significativa del gasto social. La eliminación de intermediarios y la entrega directa de recursos a los beneficiarios buscaban evitar la corrupción y el clientelismo que habían caracterizado a programas anteriores. Los críticos señalaron posibles sesgos electorales y cuestionaron la eficiencia de algunos programas.

    Salud: promesas y realidades

    El sector salud experimentó cambios profundos y controversiales. La desaparición del Seguro Popular y su sustitución por el INSABI, posteriormente transformado en IMSS-Bienestar, generó turbulencias en la prestación de servicios. La promesa de un sistema de salud "como en Dinamarca" contrastó con denuncias de desabasto de medicamentos y deterioro de la infraestructura hospitalaria.

    La pandemia de COVID-19 puso a prueba al sistema de salud mexicano en su momento más vulnerable. La gestión de la emergencia sanitaria fue objeto de intensas críticas, aunque también de defensas que señalaban las limitaciones heredadas y el contexto global adverso.

    Megaproyectos: la apuesta por la infraestructura

    El gobierno apostó fuertemente por grandes obras de infraestructura. El Tren Maya, la refinería Dos Bocas, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles y el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec fueron los proyectos emblemáticos. Estas obras buscaban detonar el desarrollo del sureste mexicano, históricamente rezagado.

    Los megaproyectos enfrentaron críticas por sus costos crecientes, impactos ambientales y cuestionamientos sobre su viabilidad financiera. Sus defensores argumentaron que representaban inversiones de largo plazo que transformarían la geografía económica del país y reducirían las brechas regionales.

    Seguridad: el desafío pendiente

    La estrategia de seguridad, sintetizada en la frase "abrazos, no balazos", generó intensos debates. La apuesta por atender las causas de la violencia mediante programas sociales coexistió con el fortalecimiento de la Guardia Nacional y la ampliación de funciones de las Fuerzas Armadas.

    Los resultados en materia de seguridad fueron mixtos. Si bien algunos delitos mostraron tendencias a la baja, los homicidios se mantuvieron en niveles históricamente altos. La violencia en ciertas regiones se intensificó, mientras que en otras disminuyó. El balance final sobre la estrategia de seguridad sigue siendo materia de análisis y controversia.

    Combate a la corrupción

    El combate a la corrupción fue una bandera central del gobierno. Casos emblemáticos como el de Emilio Lozoya, exdirector de Pemex, o la persecución de exgobernadores generaron expectativas de que finalmente habría consecuencias para la corrupción de alto nivel.

    Sin embargo, los resultados fueron cuestionados. Muchos casos no prosperaron judicialmente o resultaron en sanciones menores a las esperadas. Los críticos señalaron que el combate a la corrupción fue selectivo, enfocándose en adversarios políticos mientras se toleraban prácticas cuestionables en aliados y familiares.

    Relación con organismos autónomos y prensa

    La relación del gobierno con los organismos autónomos fue tensa. El INAI, el INE, la CNDH y otros organismos fueron objeto de críticas constantes desde la mañanera. Las reformas institucionales buscaron modificar o debilitar algunos de estos contrapesos.

    La relación con la prensa también fue conflictiva. Las conferencias matutinas se convirtieron en un espacio donde el presidente respondía a medios críticos, a veces con ataques personales a periodistas. Organizaciones defensoras de la libertad de expresión documentaron un clima adverso para el periodismo independiente.

    Economía: estabilidad con bajo crecimiento

    En materia económica, el gobierno mantuvo la estabilidad macroeconómica: disciplina fiscal, inflación controlada y tipo de cambio estable. Sin embargo, el crecimiento económico fue modesto, afectado primero por decisiones de política pública y después por la pandemia.

    El nearshoring representó una oportunidad histórica que comenzó a materializarse hacia el final del sexenio. La relocalización de cadenas productivas hacia México prometía un boom de inversión que beneficiaría principalmente a los estados del norte.

    Legado y perspectivas

    El legado del gobierno de López Obrador es objeto de interpretaciones divergentes. Para sus simpatizantes, representó un cambio de época que puso a los pobres primero, combatió la corrupción y recuperó la dignidad nacional. Para sus críticos, fue un período de retrocesos democráticos, deterioro institucional y oportunidades desaprovechadas.

    Lo que resulta indiscutible es que el sexenio 2018-2024 transformó la conversación pública en México. Temas como la desigualdad, la corrupción y el papel del Estado en la economía ocuparon un lugar central en el debate nacional como no lo habían tenido en décadas.

    Reflexión final

    Evaluar un gobierno requiere la perspectiva que solo el tiempo puede otorgar. Los efectos de las políticas implementadas seguirán manifestándose en los años por venir. Lo que hoy parece un acierto podría revelarse como un error, y viceversa.

    Lo que sí podemos afirmar es que México vivió un período de polarización política intensa, de debates apasionados sobre el rumbo del país. La ciudadanía se involucró como pocas veces en la discusión de los asuntos públicos. Ese despertar cívico, independientemente de la posición política de cada quien, constituye quizás el legado más perdurable de una era que seguirá siendo objeto de análisis y controversia durante mucho tiempo.

    Por Roberto Sánchez Mora

    17 de enero de 2026

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