Buscan estímulos fiscales a quienes ayuden a controlar ruido, vibraciones y olores desagradables

El diputado Jesús Carlos Vidal Peniche propuso actualizar la legislación ambiental para que las autoridades competentes otorguen estímulos fiscales a quienes colaboren en el control del ruido, las vibraciones y los olores perjudiciales para el equilibrio ecológico.

El legislador dio a conocer en nombre de los integrantes del Grupo Parlamentario del PVEM, una iniciativa con proyecto de decreto para adicionar el artículo 156-Bis a la Ley General de Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, con ese motivo.

Argumentó que toda actividad humana produce una consecuencia al entorno natural. Los excesos que actualmente se registran en muchos ámbitos de ésta han derivado en fuertes impactos en el medio ambiente. Los efectos negativos de ello se conocen como contaminación ambiental.

Señaló que a pesar de la atención al combate y mitigación de la contaminación del aire, el agua y de los suelos en épocas recientes, durante mucho tiempo se han descuidado otros factores también contaminantes, como son: el ruido, las vibraciones y los olores, elementos que alteran el equilibrio ecológico, motivo por el cual su emisión debe prevenirse y controlarse.

Explicó que los contaminantes físicos son diferentes formas de energía que producen alteraciones en el medio ambiente y afectan la salud humana, como es el caso del ruido y algunas vibraciones.

La exposición a olores desagradables, agregó, son también un tipo de contaminación atmosférica proveniente del desarrollo de actividades industriales y humanas que liberan moléculas odoríferas al medio ambiente. Así, la calidad del aire no óptima para el ser humano, afectando en algunas ocasiones su salud.

Apuntó que la contaminación acústica es el conjunto de sonidos y ruidos que circulan a nivel aéreo de una población. Generalmente, las ciudades poseen gran cantidad de generadores de ruido, como el tránsito vehicular y las industrias. Estas actividades producen, en conjunto, un alto nivel sonoro que perjudica la integridad física y psíquica del habitante urbano.

“El oído humano sólo puede soportar ciertos niveles máximos de ruido, sin embargo, el nivel de ruido que se genera en varias regiones de las ciudades supera ese máximo en reiteradas ocasiones”, subrayó el diputado Vidal Peniche.

La propuesta fue turnada para estudio y dictamen a la Comisión de Medio Ambiente, Sustentabilidad, Cambio Climático y Recursos Naturales de la Cámara de Diputados.

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