Un grupo de investigadores de la University College London detectó agua en la atmósfera de un planeta a sólo 110 años luz de la Tierra y que gira en torno de una estrella más pequeña y fría que el Sol a la distancia ideal para tener una temperatura que permita que el líquido permanezca en ese estado y, tal vez, poder albergar la vida.

El descubrimiento es una primicia absoluta y llena de promesas porque podría ser el comienzo de la capacidad de encontrar muchos otros mundos similares, expuso la agencia noticiosa italiana Ansa.

El hallazgo fue publicado en la revista Nature Astronomy, y se trata del logro de un grupo de investigación de la University College London que integran Angelos Tsiaras, Ingo Waldmann y la italiana Giovanna Tinetti.

El planeta se llama K2-18b y fue descubierto en 2015 gracias al telescopio espacial Kepler de la NASA. Es uno de los cientos de las llamadas Super Tierras, o planetas con una masa similar a la de la Tierra y Neptuno. Su masa de hecho, es ocho veces más alta que la de nuestro planeta y en este momento es el único planeta conocido fuera del Sistema Solar que tiene agua.

El agua más sus temperaturas, podrían sostener la vida como la conocemos en la Tierra. Su estrella es una enana roja muy activa, tanto que el planeta K2-18b podría estar expuesto a mucha radiación y, por lo tanto, tener un ambiente más difícil que el terrestre.

Los investigadores han reconstruido las características de su atmósfera gracias a los datos obtenidos en 2016 y 2017 de Telescopio espacial Hubble, gestionado por la Agencia Espacial Europea (ESA) y la NASA.

Entonces desarrollaron algoritmos con los que analizaron la luz de la estrella filtrada de la atmósfera y así encontraron el sello molecular del agua, junto a los de hidrógeno y helio. No se excluye que en la atmósfera de K2-18b también pueda haber nitrógeno y metano.

Se prevén más observaciones adicionales para ver si hay nubes y para calcular el porcentaje de agua presente en la atmósfera.

Todavía hay mucho trabajo por hacer, pero el objetivo es “increíblemente emocionante”, dijo el científico Tsiaras. “el K2-18b no es un gemelo de la Tierra ya que es significativamente más pesado y tiene una composición de diferentes condiciones atmosféricas”, aclaró.

Sin embargo, “nos ayudará a responder la pregunta fundamental: ¿la tierra es única?”. “Sin dudas, abre una nueva era en la investigación de exo-planetas. El K2-18b se convierte en uno de los planetas más interesantes para futuros estudios”, subrayó.

Hasta la fecha, se han detectado más de 4 mil planetas extra-solares, pero no sabemos mucho sobre su composición y naturaleza.

“Mirando una gran muestra de planetas, esperamos descubrir cómo se forman los planetas y cómo evolucionan de nuestra galaxia”, deslizó Waldmann, quien está convencido de que “este es el primer descubrimiento de muchos planetas potencialmente habitables”.

“Esto no es sólo porque las Súper Tierras como K2-18b son los planetas más comunes en nuestra galaxia, sino también porque las estrellas enanas rojas son las estrellas más numerosas”, dijo.

Protagonistas de la nueva caza de planetas potencialmente habitables serán los futuros telescopios espaciales abiertos, como el James Webb de la NASA, la ESA y la agencia espacial canadiense CSA, y la misión Ariel de la ESA, coordinada por la italiana Giovanna Tinetti.

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