La capacidad de las bacterias de intercambiar genes con otras juega un papel relevante en la selección de cepas multiresistentes a antibióticos, reveló Gloria Soberón Chávez, especialista del Instituto de Investigaciones Biomédicas (IIB) de UNAM.

La evolución de las bacterias -señaló a Notimex- es diferente a la de otros organismos; “lo que explica que tengan la posibilidad de heredar características de organismos que no están relacionados filogenéticamente o por parentesco”.

Ello, hace que los genomas sean muy variables, sin tener un ancestro común, sino por mutación, recombinación e incorporación de genes de organismos no relacionados, abundó.

Entrevistada en el marco de la Fiesta de las Ciencias y Humanidades, en el Museo del Universum, la investigadora indicó que la transferencia de genes externos, en algunas bacterias puede ocasionar problemas que incluso modifiquen la biología como la capacidad de formar quistes resistentes a la disecación.

En los estudios que realiza la científica plantea la hipótesis de que “en ese tipo de evolución de las bacterias, influye su capacidad de tomar formas resistentes que se quedan en el ambiente por mucho más tiempo que su propio ciclo de vida en el que normalmente se reproducen muy rápido, pero pueden formar estructuras que duran mucho tiempo en el ambiente, décadas o más”.

Soberón Chávez precisó que “esas formas resistentes pueden convivir, durante todo este tiempo que no están sujetas a selección natural y cuando germinan conviven con organismos que se pudieron haber extinguido y que están congelados, dormidos”.

Con esta posibilidad de transferencia genética horizontal, es decir por agentes externos y no de manera vertical (de padres a hijos) se incorporan genes útiles para formar una nueva especie después de muchísimo tiempo, que son mosaicos con historias evolutivas distintas, concluyó la investigadora.

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