Los efectos de una cantidad récord de incendios en la selva amazónica en 2019 pueden ir más allá de las fronteras de Brasil y sus vecinos, al impactar el clima global.

“La selva amazónica es un enorme sumidero de carbono que ayuda a enfriar las temperaturas globales. Sin embargo, la quema descontrolada durante los últimos meses liberó gran parte del dióxido de carbono (CO2) almacenado en su biomasa”, advirtió Divino Vicente Silvério, biólogo del Instituto de Investigación Ambiental del Amazonas (IPAM), en Brasil.

“Eso podría contribuir a un aumento de las concentraciones de CO2 y otros gases en la atmósfera, lo que afectaría drásticamente la formación de nubes y el patrón de precipitaciones”, dijo Silvério al portal de noticias científicas SciDev.Net.

Como resultado, la cantidad de lluvia podría reducirse a la mitad en las dos ciudades más grandes de Brasil: Sao Paulo y Río de Janeiro, en las que residen 33 millones de personas.

El humo puede extenderse por todo el continente y alterar el equilibrio energético de la Tierra, porque las partículas de humo retienen la radiación solar y evitan que vuelva a la atmósfera, lo cual podría afectar la fotosíntesis de las plantas y alterar los ciclos del agua y del carbono”, explicó.

Luiz Augusto Toledo Machado, meteorólogo del Instituto Nacional de Investigación Espacial de Brasil (INPE), agregó que las partículas producidas por esos incendios “pueden llegar al Océano Atlántico e incluso al sur de África, interfiriendo en su clima”.

También Bolivia combate los incendios en Chiquitania, una de las últimas regiones de bosque tropical seco en América del Sur, donde según Miguel Crespo, director de Probioma, organización no gubernamental de Santa Cruz, Bolivia, los incendios habían consumido un millón de hectáreas hasta agosto.

Un triste récord

Tradicionalmente, los agricultores y productores forestales de la región amazónica usan fuego controlado para limpiar la tierra, cultivar y alimentar al ganado. Sin embargo, el aumento en la quema ilegal para la expansión agrícola y la deforestación, así como la no aplicación de las leyes ambientales, son las principales razones para el aumento de incendios.

En la Amazonia se registraron más de 90 mil incendios desde enero, según el INPE. Los incendios forestales aumentaron más de 60 por ciento respecto a 2018, según el Centro de Investigación Espacial de Brasil, la mayor cantidad desde que comenzó las mediciones, en 2013.

La situación es especialmente preocupante en los estados de Mato Grosso y Pará, donde INPE identificó 17 mil 201 y 12 mil 873 incendios, respectivamente, desde enero pasado.

Después está el estado de Amazonas, con 7 mil 843 reportes de fuego registrados en 2019. La sabana occidental de Brasil también se vio afectada: se detectaron 28 mil 468 incendios desde inicios de año.

“La situación empeoró cuando el gobierno redujo el presupuesto de la agencia de protección de la selva tropical y la lucha contra incendios ilegales (Ibama)”, señala José Antonio Marengo, climatólogo del Centro Nacional de Monitoreo y Alerta Temprana de Desastres Naturales, y miembro del comité científico del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), de la ONU.

Silvério mencionó que 10 de los 516 municipios amazónicos fueron responsables de 37 por ciento de los brotes de incendios registrados hasta julio. Uno de ellos, en el estado de Rondonia, el 19 de agosto, produjo una enorme columna de humo que viajó miles de kilómetros hasta llegar a Sao Paulo a media tarde, oscureciéndola.

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