El intento desmedido de los migrantes centroamericanos por ingresar a Estados Unidos cobró la vida de dos personas, esta vez de un padre con su pequeña hija de dos años, quienes fallecieron ahogados cuando trataban de cruzar el Río Bravo, en la frontera de México con el estado de Texas.

Tania Vanessa Ávalos, la esposa y madre de las víctimas, contó que ella pudo ser  rescatada de las aguas, pero le contó a las autoridades que el agua se llevó, primero a la niña, y luego al padre, quien salió en su ayuda infructuosamente.

El diario salvadoreño La Prensa Gráfica informó que esta familia de refugiados centroamericanos se encontraba en Matamoros para pedir asilo en Estados Unidos, luego de haber cruzado desde su país. La espera fue de dos meses, así que ante la lentitud de los trámites optaron por cruzar el Río Bravo para así ingresar a Estados Unidos.

Un funcionario de la Casa del Migrante de Matamoros, confirmó a varios medios digitales que la familia había ingresado de manera legal a México, pero la lentitud del proceso de asilo les provocó desespero, por lo cual optaron por intentar el cruce del Río Bravo, con este resultado fatal.

Los cuerpos del hombre, de 25 años, y de la menor, de 1 año y 11 meses, aparecieron abrazados a varios kilómetros de distancia de donde ocurrió esta tragedia, que ocurrió en el puente internacional de Matamoros, el cual une la localidad mexicana con la ciudad estadounidense de Brownsville, en Texas.

El hallazgo de los cadáveres se produjo el lunes, luego de que los miembros de la Secretaría de Marina, de la Policía Estatal y personal de Bomberos en México, realizarán la búsqueda de los cuerpos sin que pudieran obtenerse los resultados deseados.

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