Lejos de la moda de las catrinas y los disfraces de ánimas que han empezado a popularizarse en las zonas urbanas de esta entidad, las comunidades mayas del estado mantienen férreamente la tradición del “Ochavario” para recordar a sus muertos.

El “Ochavario” o “Bix” es la manera de honrar el recuerdo de los difuntos, pues en algunas regiones de influencia maya se cree que los “pixanes” o las almas vienen temporalmente al mundo de los vivos partir del 31 de octubre y que una semana después deben regresar al mundo de los muertos.

Son ocho días de “permiso” que se les da a las ánimas para estar con sus familiares y para muchas familias aún se trata de algo solemne, según han difundido varios estudiosos de la cultura maya como el lingüista Fidencio Briceño Chel.

Se trata de una ceremonia relacionada con la comida y el recuerdo a los parientes difuntos y que tiene precisamente como intención principal mantener vivo el recuerdo de aquellos que ya partieron.

“Por ello, actividades como los desfiles y festivales de ánimas o de catrinas, como le llaman sus promotores, difícilmente podrán terminar con esta tradición; tampoco pudo el llamado Halloween norteamericano”, comentó el también estudioso de la cultura maya, Bernardo Caamal Itzá.

El especialista indicó que los llamados desfiles de ánimas y catrinas son una atracción reciente que se ha incorporado a la oferta lúdica y turística de la entidad, y que proviene de la Ciudad de México, en donde empezó a popularizarse tras la película de James Bond, “Spectre”, que se filmó en la capital del país.

Ahí el personaje, interpretado en ese filme por Daniel Craig, protagoniza una trepidante persecución con un villano a través de una muchedumbre que parecían estar en un festival donde la gente viste disfraces de muertos, una especie de carnaval de Día de Muertos.

La escena se popularizó en todo el mundo y la Ciudad de México empezó a hacer festivales similares cada año, en los que incluso aún se usa parte de la utilería y diseños inspirados en el filme que se lanzó en el año 2015.

“Desde entonces otros estados y municipios del país aprovecharon esa moda y empezaron a crear festivales y desfiles similares para promover el comercio y el turismo, pero la realidad es que eso no tiene nada que ver con los antiguos ritos y tradiciones del Día de Muertos”, precisó.

Aunque para los visitantes y turistas parezca muy atractivo, entre los mayas las cosas son muy diferentes en estos días.

“De hecho podemos decir que hay una fuerte resistencia de las comunidades originarias a ese tipo de eventos que tienen objetivos meramente comerciales, turísticos y hasta políticos, porque en algunos ayuntamientos se ha intentado también realizar esos desfiles de ánimas o catrinas para tratar de quedar bien.

“Lo mismo sucede en las zonas más urbanizadas, invitan a las comunidades por ejemplo a ir a instalar sus altares, pero muy pocas se pintan la cara o se disfrazan de ánimas, pues la gente le tiene mucho respeto a las ánimas, ellos sí creen que vienen en estos tiempos para convivir con los vivos”, precisó.

Consideró que en el caso de las ciudades conforme avanzan el proceso generacional, muchos hogares se alejan de la tradición del Hanal Pixán por el predominio de la información comercial y de las nuevas tecnologías, por eso se cree que lo mismo pasará con las comunidades mayas, pero no es así.

“Es un hecho que las comunidades indígenas mayas son uno de los bastiones más importantes que han logrado mantener con vida el culto hacia los muertos, ante la influencia de otras tradiciones culturales”, sostuvo.

En ese sentido, Briceño Chel también coincidió en que aunque por muchos años se hizo popular el Halloween por considerarlo una actividad más festiva y divertida, sobre todo entre los jóvenes, sin embargo, ésta no hizo desaparecer ni el Bix, ni el Hanal Pixán.

Incluso hay comunidades que han cambiado los rezos o ritos por la influencia de religiones diferentes al catolicismo, sin embargo, siguen celebrando el “Bix” y durante ocho días forman parte de un vínculo espiritual entre vivos y muertos que se mantiene pese a las modas y tendencias de la sociedad moderna.

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