Si bien el sobrepeso aparece por el consumo de alimentos con alto contenido calórico y el descenso de la actividad física, también tiene origen en los problemas emocionales, señaló la especialista Ángeles Wolder.

“No comemos porque tengamos que comer, alimentarnos o nutrirnos, sino que estamos comiendo porque tenemos que llenar un vacío de frustración, de exceso de responsabilidad, de rabia, tristeza o angustia; utilizamos la comida como una tapadera de las emociones”, explicó la fisioterapeuta en entrevista con Notimex.

El hecho de comer impulsivamente, explicó la especialista en decodificación biológica, también puede responder a malas experiencias en el pasado como alguna situación de violencia, desvalorización, hambre o carencia.

“Por ejemplo, cuando la gente come todo el plato siempre es por miedo a que les vaya a faltar, por ello, siempre es recomendable que cuando se tenga un plato de comida se le informe al cerebro que no está obligado a comer todo”, refirió.

Indicó que en primera instancia una persona come para apaciguar alguna emoción sin darse cuenta de las consecuencias que eso puede traer en un futuro, en este caso, el sobrepeso.

También, explicó Ángeles Wolder la importancia de dormir bien, pues cuando las personas no descansan el cuerpo pide comida por el exceso de cortisol.

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