Viuda de Javier Valdez fue víctima de espionaje
Foto: Pablo Vázquez / APM

Griselda Triana, viuda del reconocido periodista mexicano Javier Valdez, asesinado en Sinaloa el 15 de mayo de 2017, fue víctima de un intento de introducir en su teléfono móvil el software espía ‘Pegasus’ diez días después de que mataran a su esposo, indicó un nuevo informe de Citizen Lab.

El grupo experto en temas de tecnología e información de la universidad canadiense de Toronto, con este caso, eleva ya a 25 los afectados por este malware, incluidos dos colegas que trabajaban con Valdez en el semanario Ríodoce, especializado en cobertura del crimen organizado, y que sufrieron intentos de hackeo desde el día siguiente al homicidio del reportero; todavía no se sabe con qué objetivo.

‘Pegasus’ funcionaba mediante el envío de mensajes de texto de interés para la víctima, que tenían un vínculo. Al abrirlo el celular se convertía en un dispositivo de espionaje y permitía activar el micrófono y la cámara a distancia, además de acceder a todo el contenido almacenado en el aparato.

En el caso de Triana, uno de los mensajes hablaba de una supuesta teoría sobre el asesinato de Valdez.

“No soy ni criminal, ni terrorista pero he sido objeto de espionaje por el hecho de haber sido compañera de Javier”, afirmó Triana este miércoles.

“¿Qué razones había para espiarme? Ni mi familia ni yo somos delincuentes y estoy segura de que yo no represento ningún peligro para la seguridad nacional”, agregó. “¿Tal vez querían desvirtuar las investigaciones?”.

Posiblemente lo que más la indignó, según dijo, fue que ella misma había abierto las puertas de su casa a la fiscalía federal y otras autoridades para que revisaran conexiones de internet, equipos de cómputo y celulares. “Por ninguna razón se justicia su bajeza para espiarme”.

El primer informe de Citizen Lab sobre el uso de Pegasus en México, divulgado a principios de 2017 junto a varias ONG locales, documentaba casos de 2015 y 2016. Los intentos de hackeo de los periodistas de Ríodoce, Ismael Bojórquez y Andrés Villarreal, así como el de Griselda Triana demuestran que esta estrategia continuó durante 2017, después de la denuncia pública.

Ahora los investigadores aseguran que la estructura de espionaje siguió activa hasta septiembre de 2018, poco antes del cambio de Gobierno en México, ocurrido el pasado 1 de diciembre, y más de un año después de que la fiscalía federal anunciara la apertura de una investigación sobre el tema de cuyos resultados no se ha informado absolutamente nada.

En el caso de Griselda Triana, una periodista que trabajaba para la Universidad Autónoma de Sinaloa, el primer mensaje, del 25 de mayo, era sobre un supuesto motivo del homicidio y se lo adjudicaba a una revista de investigación. “Proceso: PGR (la fiscalía federal) asegura que el móvil del asesinato de Javier Valdez fue para robarle su automóvil. Detalles”.

Triana no lo abrió porque le parecía absurdo tal argumento, máxime porque ella tenía una cercana colaboración con los investigadores en aquel momento. Tampoco abrió el segundo mensaje que decía “Como vez (sic.) este reportaje? Cuando faltan las palabras solo ataques podemos recibir”, y parecía aludir a que ella era objeto de acoso.

La mayoría de los 25 afectados, que podrían ser muchos más, según Citizen Lab, coincidían en ser críticos con el gobierno o estar en momentos clave de investigaciones de transcendencia: periodistas que habían denunciado casos de corrupción que llegaban hasta el presidente, activistas que proponían gravar las bebidas azucaradas o incluso expertos extranjeros que indagaban con estatus diplomático la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa en 2014 a manos de autoridades vinculadas con el crimen organizado.

Los mensajes siempre contenían noticias relacionadas con sus respectivos trabajos o con temas personales vinculados al fallecimiento de alguien cercano o alguna supuesta relación amorosa.

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