Especialistas del Centro de Investigaciones sobre América Latina y El Caribe de la UNAM coincidieron en que para lograr la mejor solución posible para Venezuela, mediante la salida pacífica y negociada, se requiere la voluntad política de las partes.

En conferencia de prensa, los internacionalistas Fernando Noeira Orjuela y José Briceño, este último de origen venezolano, se pronunciaron contra cualquier intervención militar en el país sudamericano, porque el daño sería enorme para ese pueblo y porque el diálogo se tiene que reestructurar para que las partes puedan caminar hacia un acuerdo.

Coincidieron en que, aunque el levantamiento del 30 de abril pasado fue un fracaso de la oposición, dejó ver que hubo un sector del chavismo que está dispuesto a la negociacion y que está en desacuerdo con el gobierno de Nicolás Maduro, con inflaciones que alcanzan el millón por ciento o parapetado con el apoyo militar.

Noeira Orjuela consideró preocupante y hasta peligroso que los países que forman el Acuerdo de Lima cierren filas en torno al presidente de Estados Unidos Donald Trump, quien, dijo, ha demostrado su incapacidad para entender no sólo el caso de Venezuela, sino de toda América Latina.

Sostuvo que el contexto internacional tampoco ha ayudado a Venezuela pues Brasil, Chile y Colombia están gobernados por la derecha que utiliza el caso venezolano para alarmar a su propia gente y argumentar que deben hacer a un lado barrer a sus oposiciones para evitar llegar a esos extremos.

No obstante, señaló que la izquierda de América Latina quedó rebasada porque no saben qué hacer con Maduro, a quien calificó como a alguien que no sólo se mantiene en el poder con el apoyo militar, sino que atenta contra las libertades y viola los derechos humanos con la reprensión.

Aseguró que las intervenciones políticas o armadas de Estados Unidos en América Latina sólo han dejado muerte y más pobreza para los pueblos, e indicó que una posible intervención armada impactaría a toda la región, sobre todo a Colombia, donde hay bases militares estadunidenses, y mantiene un enfrentamiento de muchos años con la propia Venezuela.

Es precisamente el intervencionismo norteamericano, a partir del bloqueo que sostiene contra el régimen de Maduro, lo que ha exacerbado la crisis que viven los venezolanos, y eventualmente, legitiman su permanencia en el poder.

Sostuvo que debe apoyarse el impulso de México y Uruguay para que la salida a la crisis venezolana se dé por la vía del diálogo y la negociacion, aunque para ello, insistió, debe haber voluntad política de las partes, donde el chavismo sepa gobernar con la posición, pues “la polarización no ayuda a resolver los problemas de los venezolanos”.

Por su parte, José Briseño dijo estar contra una intervención armada, pero reconoció que hasta ahora todos los intentos de diálogo han fracasado porque los opositores que lo buscan con Maduro terminan en la cárcel o en el exilio, porque no se ve la disposición de llegar a acuerdos ni está dispuesto a dejar el poder aunque Venezuela se encuentre en la peor crisis de su historia.

Se declaró a favor de que Estados Unidos saque las manos de Venezuela, pero también Cuba, que tiene años interviniendo en esa nación, y ahora de Rusia, nación que apoya a un régimen que ha hecho de la reprensión su única herramienta para sostenerse en el poder, enfatizó.

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