“Si encuentra a un hombre, envíeme a uno porque aquí no hay”, expresa con amplia sonrisa Angélica, quien asegura que su municipio Tlaltenango de Sánchez Román se quedaron “puras mujeres”, luego de que los varones se fueran a trabajar a Estados Unidos.

“Todos se van: mi papá, mis hermanos y mis dos hijos; aquí es así, si quieren tener un dinerito más se van, no lo veo bien, pero no se les puede detener”, comenta a las afueras de su negocio de helados, el cual permanece vacío a pesar de ubicarse en el centro y de ser un sábado por la tarde.

Con risas revela que los pocos hombres que quedan se relacionan con el número de mujeres que deseen, “hay mucho adulterio, todo se sabe, todos sabemos quién anda con quién”, sin embargo, su semblante cambia cuando dice que otra de las consecuencias de la migración es la división de las familias.

“Mi hijo está mejor económicamente, pero ya no lo veo, se fue desde que cumplió los 15, y mi hermano se fue hace como 30 años, viene en las fiestas, pero ya no es la misma confianza, no hay mucho de qué hablar”.

A unos metros, en el jardín principal, los únicos varones que destacan por sus sombreros son los de la tercera edad, mientras que mujeres caminan solas, en grupos o se encuentran al interior de negocios de ropa local, pequeños restaurantes, telefonía o tiendas.

Existen localidades que solo tienen mujeres, niños y adultos mayores, pero también están las que parecen “pueblos fantasmas” porque no se mira a nadie, señaló Ignacio Fraire Zúñiga, titular de la Oficina de Representación del Instituto Nacional de Migración (INM) en Zacatecas.

Explicó que el estado cuenta con 58 municipios, 20 de ellos (especialmente en la región de los cañones) con más población en Estados Unidos, pues recordó que es la entidad federativa con mayor número de migrantes en ese país solo por debajo de Michoacán y Oaxaca.

“En Zacatecas habita un millón y medio de personas, pero hay otro millón y medio de zacatecanos en Estados Unidos, es algo que no nos debe de llenar de orgullo”, comentó el funcionario del INM al mencionar que la mayor parte se encuentra en California, Texas, Chicago y Oklahoma.

El funcionario del INM comentó que, de acuerdo con datos oficiales, el 50 por ciento de las personas que emigran lo hacen por empleo; 30 por ciento porque quieren mejores condiciones vida; 10 por ciento por cuestiones de seguridad; y el otro 10 para reencontrarse con sus familias.

Pero por generaciones, el tema cultural también ha sido importante ya que los jóvenes lo han considerado como una meta o una actividad que quieren repetir de sus padres y abuelos, pues consideran que “los hombres que no fueron a Estados Unidos no están completos”.

“Las consecuencias son que muchísimas comunidades están quedando solas y con gente muy adulta, hay escuelas que han llegado a cerrar por falta de alumnos, por falta de niños, por la gente que está migrando, entonces no hay población joven”.

El “agridulce” es el tema de las remesas, ya que es la segunda entrada más importante que se le da al estado después del presupuesto que otorga la Federación cada año, comenta Javier Mendoza Villalpando, delegado de la Secretaría de Relaciones Exteriores en Zacatecas.

“El total del presupuesto para Zacatecas es como de 26 mil millones de pesos y estamos hablando de casi 18 mil millones de pesos en el envío de remesas, esa es la importancia que tienen nuestros connacionales en Estados Unidos”.

Pero para el investigador de la Universidad Autónoma de Zacatecas, Rodolfo García Zamora, las remesas “han sido un paliativo”, ya que éstas no han resuelto el problema de pobreza, marginación y falta de empleo.

“¿Por qué si después de 40 años, México recibió 500 mil millones de dólares de remesas, por qué siguen las comunidades tan fregadas?, pues porque no habido políticas de desarrollo regional y de desarrollo sectorial”, subrayó.

Otro tema importante, destaca el especialista en migración, es la deportación, ya que en los últimos 10 años se regresaron a 100 mil zacatecanos.

“Y aquí no habido ni la capacidad, ni la voluntad política de diseñar políticas económicas y políticas, de desarrollo regional para la integración de los mexicanos, por eso resulta patético, cuando se quiere sacar de la manga un Plan de Desarrollo en Centroamérica cuando no han tenido la capacidad, ni el apoyo para hacerlo en los estados de México, ni a nivel del país”.

En ello coincidió José Juan Estrada Hernández, titular de la Secretaría del Zacatecano Migrante del gobierno del estado, quien lamentó que no existan programas de adaptación para los deportados, lo que genera un desaprovechamiento de las capacidades que adquieren en Estados Unidos, mientras que los niños que llegan con otro idioma quieran regresar al vecino país.

“Nosotros hemos tenido registrados en el ciclo escolar, como el año pasado, teníamos 12 mil 500 niños en este estado tan pequeño, en las escuelas públicas, sin ninguna documentación de México, no tienen derecho a una beca, no tiene derecho al Seguro Popular”.

A eso le temen la mayoría de los zacatecanos en el extranjero, a regresar sin condiciones para vivir o a no tener un patrimonio, por lo que los migrantes con mayor número de años en Estados Unidos envían dinero para construir grandes casas que llegan a visitar dos veces al año.

Desde los años sesenta, los zacatecanos en Estados Unidos se han organizado en clubes para recolectar dinero de manera colectiva y enviarlo a sus comunidades para llevar agua potable, electricidad y pavimentación a sus comunidades.

En las siguientes décadas, el número esos clubes aumentó hasta convertirse en federaciones que hicieron la invitación a los tres órdenes de gobierno para que por cada peso que aportaran los migrantes las autoridades dieran uno más para el desarrollo de proyectos, lo que dio lugar al Programa 3×1.

Eso hizo que la iniciativa de migrantes zacatecanos fuera replicado por el gobierno federal en todo el país desde el año 2000, “si no fuera por nosotros más de mil 500 municipios en el país estarían totalmente en banca rota”, expresó Efraín Jiménez Muñoz, Coordinador del Consejo de Federaciones Zacatecanas de la Unión Americana.

Sin embargo, presidentes de federaciones de zacatecanos en Estados Unidos lamentaron que a partir de este año el programa se regresara al esquema 2×1, solo con la participación de los migrantes y los gobiernos estatal y municipal, luego de que la presente administración decidiera no trabajar con organizaciones civiles.

“Los migrantes ya no queremos ser ‘héroes’ en el discurso, queremos ser reconocidos con acciones, el interés más grande de nosotros los zacatecanos es vivir el sueño mexicano, regresar a México y para eso tiene que haber condiciones”, añadió Jiménez Muñoz.

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